De Junín a Chile en 110cc: el cierre de una travesía épica marcada por el esfuerzo y un regreso accidentado
AVENTURA SOBRE DOS RUEDAS 🏍️ Los cuatro juninenses que cruzaron la Cordillera de los Andes en motos de baja cilindrada regresaron a la ciudad tras recorrer casi 3.000 kilómetros. En una charla exclusiva, relataron las vivencias en Valparaíso y el accidentado final en el peaje de Saforcada que, afortunadamente, no pasó a mayores. Casi 3 mil kilómetros de pasión
La familia Villegas-Fernández completó lo que muchos consideraban una locura: unir Junín con el Océano Pacífico a bordo de cuatro motos de tan solo 110 centímetros cúbicos. El viaje, que se inició el pasado 7 de febrero, sumó un total de aproximadamente 2.900 kilómetros entre la ida, los recorridos internos y el retorno.
Tras superar el frío extremo de alta montaña en Las Cuevas y los desafíos mecánicos iniciales, Adrián, Laura, Jesús y David lograron llegar a Valparaíso, donde disfrutaron de la gastronomía típica, paseos en lancha y el icónico elevador de Perales. Durante su estadía en el país trasandino, el grupo optó por dejar las motos de lado para conocer la zona mediante el transporte público, combinando colectivos y el tren subterráneo que une Viña del Mar con Miraflores.
"Recorrimos más de treinta ciudades de Argentina y otras 15 en Chile", contaron a este portal digital informativo.
El desafío del retorno
El camino de regreso fue igual de exigente. Los viajeros replicaron las paradas estratégicas en La Paz (Mendoza) y las hosterías al pie de la Cordillera, enfrentando las famosas curvas de los caracoles de subida.
"El tramo final fue el más duro. Hicimos 650 kilómetros de un tirón para unir Mendoza con Junín", relataron los protagonistas. Sin embargo, la fatiga y los imprevistos técnicos jugaron una mala pasada a pocos kilómetros de casa.
Accidente en Saforcada
Al llegar al peaje de Saforcada, un problema mecánico en una de las motos (se salió la cadena) provocó una caída que involucró a dos de los integrantes del grupo. "Pisamos la descalzada del asfalto que está muy feo ahí y nos pegamos un pequeño golpe. Estamos bien, solo algunas torceduras de tobillo y los dolores normales por el impacto, pero nada roto", explicaron con alivio tras ser atendidos por precaución.
Un balance positivo
A pesar del susto final y los contratiempos como cubiertas desinfladas o desperfectos eléctricos, la satisfacción es plena. El grupo destacó la hospitalidad tanto en Argentina como en Chile y la alegría de haber compartido una experiencia única en familia.
Esta travesía de 110cc ya queda en el historial de las grandes aventuras locales, demostrando que con planificación y coraje, no existen fronteras imposibles para los juninenses.








































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