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Fin de una era en Los Toldos: tras 97 años de servicio, se despiden las Hermanas Siervas de San José

⛪ UN ADIÓS QUE DUELE EN EL ALMA. La congregación, que llegó al pueblo en 1928, confirmó el cierre de su comunidad y del emblemático Hogar Bonifacia. Con la partida de la hermana Charo, se cierra un capítulo de casi un siglo dedicado a la educación, la contención de niños en riesgo y la promoción de la mujer en General Viamonte.


Un silencio profundo y nostálgico recorre por estos días las calles de Los Toldos. Tras casi 100 años de presencia ininterrumpida, se confirmó el cierre de la Comunidad-Taller y del Hogar Bonifacia, marcando el final de una misión que comenzó el 24 de octubre de 1928, cuando las primeras hermanas eligieron estas tierras como su primer destino en Argentina.

La decisión, comunicada por el Equipo General de la Provincia María de Nazaret, deja un vacío inmenso en el corazón social y espiritual del partido de General Viamonte. Durante décadas, las religiosas —guiadas por el carisma de Santa Bonifacia Rodríguez— tejieron una red de contención que fue mucho más allá de lo religioso.



Un legado de "Trabajo, Fe y Amor"

La obra de las Siervas de San José fue fundamental para el desarrollo de la comunidad. Desde el Colegio San José hasta el Hogar Bonifacia, su labor se centró en ser un rostro maternal para los más vulnerables, especialmente niñas y niños en situación de riesgo. Forjaron generaciones de toldenses bajo el lema que las identificó siempre: Humildad, oración y trabajo.

"Su presencia no fue solo una ocupación de espacio, sino una siembra constante. Han sido un pilar para la promoción de la mujer y el cuidado de los necesitados, a menudo lejos de los reflectores", destacaron vecinos y exalumnos que aún procesan la noticia con profunda emoción.



"Los Toldos siempre será nuestra casa"

En una emotiva despedida, las Hermanas compartieron un mensaje de gratitud hacia el pueblo que las cobijó durante 97 años: «Agradecemos a esta comunidad que siempre nos recibió y acompañó. Confiamos en que este legado continuará vivo en los vínculos construidos. Hemos aprendido juntos a valorar la Providencia y les pedimos que nos acompañen con su oración en esta nueva misión. Los Toldos siempre será nuestra casa», expresaron.

Aunque la partida física de la congregación (que hoy tenía como único referente local a la hermana Charo) es un hecho, su huella en el tejido social y espiritual de Los Toldos es ya indeleble. El pueblo despide a sus "Siervas" con dolor, pero con la gratitud inmensa de haber compartido casi un siglo de fe y servicio inquebrantable.






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