¡Invasión de luces sobre Junín!: El recuerdo de la noche en que la ciudad miró al cielo
A 42 años del avistamiento OVNI. El avistamiento de la madrugada del 4 de febrero de 1984 marcó a toda una generación. A más de cuatro décadas, rescatamos los testimonios de los vecinos que presenciaron el desfile de luces multicolores y las explicaciones que hoy intenta dar la ciencia.
La madrugada del 4 de febrero de 1984 quedó grabada a fuego en la memoria de los juninenses. Aproximadamente a las 2:55 AM, una flotilla de Objetos Voladores No Identificados (OVNI) surcó el firmamento de la ciudad. El epicentro del asombro fue el Club BAP, donde se realizaba una fiesta social y los asistentes interrumpieron la música para observar atónitos cómo una formación de objetos circulares despedía destellos verdes, azules y anaranjados.
La madrugada del 4 de febrero de 1984 quedará grabada en la memoria de los juninenses como la noche en que el cielo se llenó de incógnitas. Aproximadamente a las 2:55, apenas cinco minutos después de ser avistados sobre la Capital Federal, una flotilla de entre seis y ocho Objetos Voladores No Identificados (OVNI) surcó el espacio aéreo de nuestra ciudad.
El epicentro del asombro fue el Club BAP, donde se desarrollaba una fiesta social. Los asistentes interrumpieron la música y el baile para observar, entre atónitos y fascinados, cómo los objetos de forma circular se desplazaban desde el sector norte hacia el sudeste. Según los testimonios, las naves despedían intensos destellos en gamas de verde, azul y anaranjado, seguidos por una larga estela luminosa.
Un fenómeno nacional
El avistamiento en Junín no fue un hecho aislado. Reportes similares llegaron desde la terminal de Retiro en Buenos Aires, localidades del Gran Buenos Aires como Lanús y La Matanza, e incluso desde la provincia de Córdoba. Mientras que en Buenos Aires se habló de ocho objetos, los efectivos de La Matanza aseguraron haber visto entre 15 y 20 círculos que despedían una intensa luz roja.
Radares en silencio
A pesar de la contundencia de los testimonios civiles, el personal de la estación aérea local y los radares de Ezeiza informaron no haber detectado ninguna presencia extraña en sus equipos de monitoreo.
Aunque las teorías sobre satélites o restos de vehículos espaciales —como el Taxi Espacial que operaba en esos días— siempre están presentes, para los vecinos que miraron al cielo esa madrugada, lo vivido en el Club BAP fue un verdadero encuentro con lo desconocido que, lejos de causar temor, dejó un profundo sentimiento de asombro en toda la comunidad.
La memoria de los vecinos: "Luces que cambiaban de velocidad"
Hoy, al cumplirse 42 años de aquel evento, los lectores de JUNIN24 revivieron sus experiencias, aportando detalles que la crónica periodística de la época no llegó a cubrir.
Para muchos, fue un recuerdo de infancia, como el de Maria Lujan Gonzalez, quien relató: "Me acuerdo, estábamos con mi abuelo, yo tenía 7 años. Mirando el cielo ¡y vimos luces!". Otros, como Raul Andres Chuliver, lo observaron desde su puesto de trabajo: "Trabajaba en vigilancia y me tocó justo el turno noche; vi un desfile de luces que cambiaban de velocidad de una forma rara. Fue muy comentado, pero nunca se supo qué fue".
Desde la Laguna de Gómez y El Carpincho también hubo testigos privilegiados. Elba Bottiroli recordó la experiencia de su padre: "Él estaba en su bote pescando a las seis de la mañana. Vio algo que parecía un meteorito que iba a caer al agua, pero cuando llegó cerca, levantó vuelo y desapareció en segundos".
La magnitud del fenómeno fue tal que incluso se divisó en localidades vecinas. Mirta Susana Robledo lo recuerda perfectamente desde 25 de Mayo: "Lo vimos esa noche, faltaban 7 días para que fuera madre de mellizas". Otros testimonios, como el de Marta Lalli, reflejan la reacción inmediata de la época: "Salí para hacer un mandado y me sorprendió tanto que salí corriendo a buscar a mi familia".
Un misterio que trasciende los radares
A pesar de la contundencia de estos relatos y de que testigos como Jose Luis Costanzo recuerdan incluso vuelos de las fuerzas armadas que no pudieron identificar el objeto, los sistemas de radar del Aeropuerto de Ezeiza y de la estación aérea local no registraron anomalías aquella noche. Este silencio técnico frente a la evidencia visual masiva es lo que alimentó el mito durante décadas.
Entre el misterio y la ciencia: ¿Qué dicen las teorías actuales?
A décadas de aquel asombro, la ciencia moderna ha comenzado a abordar los Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP) con un rigor sin precedentes. Informes recientes de la NASA y el Pentágono sugieren que la gran mayoría de estos avistamientos históricos pueden explicarse mediante fenómenos naturales complejos o tecnología humana avanzada.
Una de las teorías más fuertes apunta a la dispersión de plasma en la alta atmósfera, capaz de generar orbes luminosos con movimientos erráticos, o bien al reingreso de basura espacial (restos de satélites o cohetes) que, al incinerarse, generan estelas de variada gama de colores, similares a las descritas por los socios del BAP.
Sin embargo, el debate académico sigue abierto. Mientras organismos oficiales sostienen que no hay evidencia contundente de origen extraterrestre, científicos como Avi Loeb de Harvard plantean que no se debe descartar la posibilidad de sondas interestelares. Hoy, con el uso de Inteligencia Artificial para analizar datos atmosféricos, la ciencia intenta finalmente separar el mito de la realidad física, buscando que aquellas luces que asombraron a Junín en 1984 dejen de ser un enigma para convertirse en conocimiento.





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