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Uber en Junín: del entusiasmo inicial al malestar general por las demoras y cancelaciones



SALDO NEGATIVO EN EL NUEVO SERVICIO. A poco de su desembarco, la aplicación muestra serias falencias operativas. Usuarios denuncian esperas de hasta 50 minutos y falta de conductores en los barrios, lo que obliga a regresar al taxi, remis o al colectivo.


Lo que comenzó el pasado 11 de marzo como una "revolución" en la movilidad de Junín, hoy empieza a transformarse en un dolor de cabeza para cientos de vecinos. La promesa de un servicio ágil, moderno y, sobre todo, económico, se está chocando de frente con una realidad que la tecnología aún no logra resolver en las calles juninenses: la falta de disponibilidad de vehículos.

Durante las últimas semanas, el malestar creció de manera exponencial en las redes sociales y en las paradas de transporte. El escenario se repite: un usuario solicita un viaje desde algún barrio de la ciudad, la aplicación confirma la búsqueda, pero los minutos pasan sin que aparezca un conductor asignado. En los casos más críticos, quienes logran conseguir un auto deben enfrentar esperas que oscilan entre los 40 y 50 minutos.

El laberinto de las cancelaciones

El principal foco de conflicto no es solo la demora, sino la incertidumbre. Muchos vecinos reportan que, tras esperar un tiempo prudencial, los pocos conductores activos cancelan el viaje por encontrarse lejos del punto de origen.

Si bien el sistema de Uber contempla la devolución automática del dinero en caso de que el viaje no se concrete, el perjuicio para el ciudadano es otro. "El problema no es la plata, es el tiempo. Uno pide un Uber para llegar a término al trabajo o al médico, y termina perdiendo casi una hora para que después te cancelen y tengas que salir corriendo a buscar un remís o esperar el colectivo", comentó una vecina del barrio Belgrano.

Barrios "desconectados"

La periferia de Junín es la zona más afectada. Mientras que en el radio céntrico la oferta de conductores es algo más estable, en los barrios más alejados la aplicación se vuelve prácticamente inoperante. La escasez de conductores en cercanía hace que el algoritmo estire los tiempos de llegada a niveles inaceptables para un servicio que se promociona como "inmediato".

Esta situación ha provocado un efecto rebote hacia el sistema tradicional. Ante la falla de la app, los juninenses están volviendo a saturar las líneas de las agencias de taxis y remises, que a pesar de tener tarifas superiores (recordemos que un viaje que en Uber oscila entre casi $ 2.700 a  $ 4.000 en el punto más alejado como puede ser la terminal de Omnibus, por ejeplo; en taxi promedia los $ 9.000 a $ 12.000), garantizan una respuesta que la plataforma hoy no puede cumplir.

¿Falta de incentivos o falta de autos?

Aunque en el lanzamiento se estimaba que más de 150 conductores locales estaban listos para operar, la realidad diaria parece mostrar un número mucho menor de autos efectivamente en la calle.

Expertos en movilidad sugieren que la brecha tarifaria inicial —tan beneficiosa para el bolsillo del pasajero— podría estar desincentivando a los conductores, quienes ante los costos de mantenimiento y combustible, prefieren no tomar viajes largos o alejados si la ganancia no es significativa.

Hoy, la postal de Uber en Junín es agridulce. El hito tecnológico que buscaba "sacudir el tablero" se encuentra en un cuello de botella. Mientras la empresa no logre equilibrar la oferta de conductores con la altísima demanda local, el servicio seguirá siendo, para muchos, una opción de azar más que una alternativa real de transporte.

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