Paraíso del queso gouda y tradiciones ancestrales: los secretos de Los Toldos en una escapada bonaerense
La ciudad cabecera del partido de General Viamonte preserva la impronta del cacique Coliqueo y su comunidad originaria. Además, el museo de la casa natal de Eva Perón y la Ruta del Queso Gouda.
La revalorización de las culturas originarias que transita el partido de General Viamonte por estos días empezó hace más de un siglo. En 1908, el Gobierno bonaerense nombró Los Toldos a la ciudad cabecera, un gesto que significaría un homenaje a las tolderías mapuches instaladas en la segunda mitad del siglo XIX en estas tierras del noroeste bonaerense, para cimentar el pueblo que surgiría en 1892 alrededor del almacén de ramos generales de Electo Urquiza.
La impronta de los pobladores boroganos (la parcialidad prehispánica llegada desde la Séptima Región de Chile) sigue escribiendo en la actualidad un capítulo central de la historia local. En el casco urbano y la zona rural de Los Toldos, cinco comunidades mapuches celebran ceremonias en sus rewes (sitios sagrados).
Esas reuniones de fuerte contenido místico alcanzan su mayor convocatoria durante la llegada de los solsticios de invierno -del 21 al 24 de junio- y de verano -el 21 de diciembre-, el Día de los Pueblos Originarios de América -el 19 de abril- y la Fiesta del Rebrote y la Presentación de los Niños ante las fuerzas naturales, en octubre.
Las fechas más esperadas por los toldenses, junto a las dos jornadas del Festival del Queso, en octubre, son también el principal incentivo que atrae hacia aquí a los turistas.
"Pero hay bastante más para conocer durante todo el año", advierte Cinthia Zabala, integrante de la comunidad Hermanos Mapuches.
"En 2012 nos donaron un terreno de una hectárea en el ex Matadero municipal, al final de la calle Coliqueo, donde se levanta el Monumento al Indio. Allí funciona la Casa Cultural Mapuche, donde se dictan clases de Hilado, Bordado, Idioma Mapuzungun y Carpintería, entre otros cursos", detalla Zabala.
Cinthia Zabala tejiendo en un típico telar artesanal, en la Casa Cultural Mapuche.
Acaso sea el Taller de Tejido en telar el ámbito más representativo de la cultura mapuche que desembarcó hace más de un siglo en estos pagos.
Para cualquier alma curiosa que se arrime a la sala, la rutina laboral que empieza con el hilado de la lana a partir del vellón, sigue con el teñido con cortezas y hierbas naturales es coronada por el tejido artesanal resulta una clase magistral dictada en silencio por las manos virtuosas de seis mujeres. Su técnica ancestral respetada al detalle se cristaliza en coloridos ponchos, tapices, alfombras y carteras.
La misma pasión por la enseñanza aplica Susana Carranza, que a sus 80 años conserva el entusiasmo juvenil que la empujó a transmitir sus conocimientos de la lengua, la cultura y las tradiciones mapuches.
"Es nuestra principal referente: aprendió a hablar el mapuzungun siendo niña, a escondidas, en reuniones familiares, cuando había mucha vergüenza y discriminación. Hoy, por suerte, estamos recuperando nuestra cultura e incluso nuestras comidas -como el típico guisado pancucxa-, a través de la comunidad Azmapu".
Museo Ygnacio Coliqueo.
La ruta trazada por la impronta mapuche de Los Toldos se extiende a los lugares sagrados La Olla -utilizado por los pobladores para protegerse ante un peligro inminente- y la zona de la laguna La Azotea, donde, a fines del siglo XIX el lonco Coliqueo estableció el tunwe, el primer cementerio de la comunidad en territorio bonaerense. Cuatro agrupaciones mapuches reclaman que se efectivicen los alcances de un decreto municipal que a fines de 2024 declaró este lugar, a 7 kilómetros de Los Toldos, "Zona protegida, Patrimonio Histórico y Lugar Sagrado".
"Hace mucho tiempo, mi padre había dejado marcada la ubicación. Incluso construyeron allí un monumento al cacique Coliqueo, que está enterrado en ese cementerio", señala Lisandro Coliqueo, tataranieto del venerado pionero, médico, concejal de General Viamonte, cicloturista y nadador de aguas abiertas y creador en 2019 del Museo Coliqueo, que acaba de reabrir sus puertas al público.
Alfredo "Freddy" Fässler prepara la variedad gouda en su fábrica de quesos, a 5 km del Monasterio Benedictino de Los Toldos.
Huella de inmigrantes
Una huella tan determinante en el desarrollo de Los Toldos como la impresa a pura perseverancia por la cultura mapuche dejó la familia de origen neerlandés Doeswijk, que desembarcó en el país a fines de los años '40, en coincidencia con la llegada al entorno rural del pueblo de los doce monjes y dos laicos suizos que fundaron el Monasterio Benedictino Santa María de los Toldos a 20 kilómetros del casco urbano.
Unos y otros fueron los precursores de la industria quesera de Los Toldos, los experimentados creadores de la variedad gouda que procura todo visitante oportunamente advertido de las mejores atracciones a ser detectadas aquí.
Doce tambos, tres fábricas de la familia pionera y la producción del Monasterio encabezado por el abad Osvaldo Donnici sostienen esta sabrosa tradición de corteza amarilla que marida armónicamente con una picada de salame bien servida y vino preferentemente rosado.
El Monasterio Benedictino de Los Toldos fue inaugurado por inmigrantes suizos en la década del '40.
Alfredo "Freddy" Fässler, la cara más visible de la Quesería Fässler, honra el legado de su padre José, quien llegó en 1948 al paisaje rural de Los Toldos.
"Freddy" lo recuerda ordeñando sus vacas cada madrugada y también registra la figura de su madre Adriana Doeswijk preparando pacientemente el queso en un fuentón de 10 litros, meramente para entretenerse con su mejor habilidad y, de paso, satisfacer la demanda familiar.
Para no dejar que decaiga la producción artesanal de 40 kilos de queso diarios, el heredero se levanta a las 4 y media de la madrugada para comprar la leche recién ordeñada sin pasteurizar, llega al campo a las 7 y pone la leche a cuajar a más de 20 grados de temperatura, pone los ingredientes y deja a reposar la preparación para que coagule. La secuencia diaria sigue con la lira, el moldeado y la elaboración del fermento para el día siguiente.
El resultado de cada jornada arroja 17 hormas de uno y dos kilos, que están listas para vender en tres semanas.
El recuerdo de Evita
Si los museos de Arte e Historia, Mapuche, Padre Hux (en el Monasterio Benedictino) y Cosas del Siglo Pasado cuentan la frondosa epopeya de los inmigrantes europeos y las comunidades originarias de la Patagonia que echaron raíces en Los Toldos, los relatos populares rescatan también a Eva Duarte como una de las personalidades más relevantes surgidas del seno de la sociedad toldense.
Evita nació en 1919 en la estancia La Unión, a 20 kilómetros de Los Toldos, fue bautizada en la iglesia Nuestra Señora del Pilar y fue alumna regular de la Escuela Nº 1 Domingo Faustino Sarmiento (reconvertida en el Jardín de Infantes 901) entre 1928 y 1930, cuando murió su padre Juan y migró a Junín.
Monumento en homenaje a Eva Duarte de Perón en el centro de Los Toldos.
La casa familiar, transformada en el Museo Provincial Evita en el centro del pueblo en 2004, repasa su acción política y social a través de audiovisuales, objetos personales (resaltan los vestidos exhibidos, trajes, zapatos, sombreros, fotos inéditas y la máquina de coser de la madre), gigantografías y documentos.
La niña a la que esperaba un destino trascendente mientras paseaba y jugaba en la plaza Rivadavia, la actriz, la primera dama, la dirigente y militante política que acompañó a Juan Perón en su primera presidencia: cada uno de esas facetas que afrontó con decisión esa mujer de fragilidad solo aparente es reconstruida en el museo, otro sitio indispensable para entender que la historia intensa de Los Toldos fluye y se sigue escribiendo.
Cómo llegar
Desde la ciudad de Buenos Aires hasta Los Toldos son 290 kilómetros por Acceso Oeste hasta Luján, ruta 5 hasta 9 de Julio y ruta 65. Opción: Acceso Oeste hasta Luján, ruta 7 hasta Junín y ruta 65.
Bus semicama Vía TAC de Retiro a 9 de Julio (5 hs.), $ 21.200; coche cama ejecutivo, $ 24.500.
Combi Santorini desde Coronel Díaz y Arenales (ciudad de Buenos Aires) hasta 9 de Julio (2 hs. 40'), $ 20.000.
Micro Sans de Junín a Los Toldos (una Hora) $ 7.000
Micro Sans de 9 de Julio a Los Toldos (una hora), $ 7.000.
También se dispone de servicio Ñandu del Sur los lunes y miércoles con salida de Junín a las 22.40 y llega a Acceso Los Toldos 23.15 $ 5.400 (semicama low cost) Semicama $ 6.000 Cama $ 8.000; domingos sale de Junín a las 23.20 y domingos a las 0.20 con valor de $ 8.000 (semicama) y $ 10.000 (cama ejecutivo).
Dónde alojarse
Hospedaje Tunquelén: departamento para dos personas con desayuno seco, TV cable y wi-fi, $ 80.000; para 4, $ 160.000; cochera cubierta, $ 10.000 (02358- 15422042).
Hotel La Casona de Don Julio: habitación doble con desayuno seco, TV cable y wi-fi, $ 60.000; triple, $ 70.000; cuádruple, $ 80.000 (02355- 15647493 / carlitospinero@hotmail.com).
Dónde informarse
(02358) 15410825 / (02358) 15401701
turismo@generalviamonte.gob.ar
Hormas de quesos gouda en Los Toldos.










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