Dos décadas de desequilibrios en un Estado gobernado por extremos que no funcionan
Por Rodrigo Esponda, concejal de Junín por la Coalición Cívica En los últimos 25 años, los gobiernos nos plantearon diversos roles que debería ocupar el Estado. Durante el Kirchnerismo, el Estado era el órgano supremo que debía regular y manejar nuestras vidas, un padre, o más aún, un Dios. Todo lo podía, con un gran relato cinematográfico decía estar presente para mejorar nuestras vidas, cosa que la realidad nos mostró que no era así. La sobredimensión del Estado solo trajo más pobreza y una degradación muy importante en las inversiones, la que generó gran deterioro social y en la infraestructura general de nuestro país. Luego llegó el turno de Mauricio Macri y Cambiemos, en el que el Estado quiso ajustar el gasto desmedido, pero sin afectar intereses, estando más atento a las reacciones que a las acciones necesarias para afianzar el cambio, confiando en promesas de inversiones privadas que no llegaron, haciendo insostenible el intento de instaurar un equilibrio. Hoy Javier Milei, no ...



