Hoy la Iglesia celebra a San Juan Bosco: el santo que sacó a los jóvenes de la calle con amor y educación
EL "PADRE Y MAESTRO DE LA JUVENTUD". Fundador de la Familia Salesiana, Don Bosco transformó la vida de miles de chicos huérfanos y pobres en el Turín del siglo XIX. Su innovador "Sistema Preventivo" demostró que la dulzura y la razón eran más eficaces que el castigo para formar "buenos cristianos y honrados ciudadanos", un legado que sigue vigente hoy en todo el mundo.
Hoy, sábado 31 de enero, el mundo católico y la vasta red de obras salesianas en los cinco continentes están de fiesta. Se conmemora el nacimiento al cielo de San Juan Bosco, cariñosamente conocido como Don Bosco, el sacerdote italiano que en pleno siglo XIX revolucionó la pedagogía al dedicar su vida entera a rescatar a los jóvenes más marginados de la sociedad.
Nacido en 1815 en I Becchi, una humilde aldea del Piamonte, Juan Melchor Bosco creció sin padre y en medio de una pobreza severa. Desde muy pequeño, un sueño profético a los nueve años marcó su destino: vio cómo una multitud de chicos feroces se convertían en mansos corderos, no con golpes, sino con "la mansedumbre y la caridad". Esa visión sería la brújula de su vida.
El Oratorio: Un hogar para los sin techo
Tras ordenarse sacerdote en 1841, Don Bosco se trasladó a Turín. Allí, la Revolución Industrial mostraba su cara más cruel: miles de jóvenes emigraban del campo a la ciudad y terminaban explotados en fábricas, vagando por las calles o llenando las cárceles. Conmovido por esta realidad, Don Bosco inició su obra el 8 de diciembre de 1841 con un simple catecismo a un joven albañil huérfano.
Así nació el "Oratorio", que no era solo un lugar para rezar. Para Don Bosco, el Oratorio debía ser "casa que acoge, parroquia que evangeliza, escuela que encamina hacia la vida y patio donde encontrarse con amigos y vivir alegres". Don Bosco se metía en los andamios, visitaba las prisiones y negociaba contratos de trabajo justos para sus muchachos, ofreciéndoles un techo, comida, un oficio y, sobre todo, afecto.
La revolución de la amabilidad
En una época marcada por una educación rígida y severos castigos corporales, Don Bosco introdujo el revolucionario Sistema Preventivo. Este método se basaba en tres pilares: la Razón, la Religión y el Amor (la amorevolezza, un cariño demostrado y percibido por el joven). Su lema pedagógico era simple pero profundo: "No basta amar a los jóvenes, es preciso que ellos se den cuenta de que son amados".
Para garantizar la continuidad de su misión, fundó la Congregación Salesiana en 1859 (en honor a San Francisco de Sales) y, junto a Santa María Dominga Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora para atender a las niñas pobres.
Un legado mundial
Don Bosco falleció el 31 de enero de 1888 en Turín, agotado por el trabajo incesante. A su muerte, su obra ya se había extendido por varios países, incluyendo una temprana y fuerte presencia en Argentina, la primera misión salesiana en América.
Canonizado en 1934, San Juan Bosco no es un santo del pasado. Su enfoque en la educación integral, la alegría como camino de santidad y la confianza ciega en el potencial de la juventud lo mantienen como una figura de rabiosa actualidad. Hoy, millones de exalumnos y miembros de la Familia Salesiana lo recuerdan bajo su promesa final: "Os espero a todos en el Paraíso".




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