Santoral del miércoles 18 de marzo de 2026
Para este miércoles 18 de marzo, el santoral destaca a una de las mentes más brillantes de la Iglesia antigua, un hombre que supo explicar los misterios de la fe con una claridad asombrosa, junto a otros testimonios de santidad.
San Cirilo de Jerusalén (c. 313-386)
Fue obispo de Jerusalén y es reconocido como Doctor de la Iglesia.
El Catequista por excelencia: Es famoso por sus "Catequesis", una serie de sermones donde explicaba a los nuevos cristianos el significado del bautismo, la eucaristía y el credo.
Vínculo con el Evangelio de hoy: Al igual que en el texto de San Juan que compartiste, Cirilo dedicó su vida a enseñar que el Hijo es igual al Padre ("Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo"). Fue un guardián de la verdad en Jerusalén, los mismos lugares que Jesús recorrió.
Otros santos celebrados el 18 de marzo:
San Salvador de Horta: Fraile franciscano español del siglo XVI.
Se hizo famoso por los numerosos milagros de curación que Dios realizaba a través de él. Su humildad era tal que, a pesar de la fama, siempre se consideraba un simple servidor. San Frigidiano de Lucca: Obispo del siglo VI, originario de Irlanda (como San Patricio, a quien celebramos ayer). Es recordado por su labor de evangelización en Italia y por realizar obras de ingeniería hidráulica para salvar a su ciudad de las inundaciones del río Serchio.
San Braulio de Zaragoza: Aunque su fiesta principal suele ser el 26 de marzo, en algunas regiones se asocia su memoria a estos días. Fue un obispo erudito que ayudó a organizar la Iglesia en la España visigoda.
San Anselmo de Lucca (el Joven): Obispo del siglo XI, sobrino del Papa Alejandro II. Fue un férreo defensor de la libertad de la Iglesia frente a las intromisiones de los poderes políticos.
Reflexión: La Palabra que da vida
El Evangelio de hoy dice: "Llega la hora en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán". San Cirilo de Jerusalén entendió esto perfectamente. Él creía que la instrucción cristiana no era solo dar datos, sino preparar el oído del corazón para escuchar esa voz de Jesús que nos saca de nuestras "muertes" cotidianas.
Como periodista y comunicador, su figura te ofrece una inspiración especial: la del comunicador que no busca su propia gloria, sino ser eco de una verdad mayor para que otros tengan vida.





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