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El Orden que se Rompe: Geopolítica, Energía y el Fin de la Hegemonía Unilateral

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Por: Gustavo Traverso, José Bruzzone y Marcelo Martín Bellotti (Cátedra Libre Tierra, Techo y Trabajo, UNNOBA / Dirección de Cooperación y Relaciones Internacionales, Honorable Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires)

El tablero global del siglo XXI no se explica por meros titulares de prensa o enfrentamientos religiosos, sino por una lógica de poder, geografía y recursos que hoy parece estar llegando a un punto de quiebre. Los recientes sucesos en Medio Oriente, como los ataques directos a instalaciones nucleares en Irán por parte de Estados Unidos a principios de 2026, no son hechos aislados, sino la manifestación de una estrategia de largo aliento para sostener un orden que se resquebraja.

El Petróleo y el Mecanismo del Petrodólar

Para entender por qué Washington interviene de manera tan definitiva en regiones como Medio Oriente o Venezuela, es imperativo comprender el mecanismo del petrodólar. Establecido en la década de 1970 tras la crisis del petróleo, este esquema garantiza que el crudo de la OPEP se venda exclusivamente en dólares estadounidenses a cambio de protección militar.

Este sistema crea una demanda estructural permanente de la divisa norteamericana, lo que permite a Estados Unidos financiar su propia deuda y sostener su valor independientemente de sus fundamentos económicos internos. Sin embargo, esta hegemonía enfrenta un desafío existencial: la erosión gradual de las reservas globales de dólares y la aparición de potencias que, como China, buscan comerciar energía fuera de este sistema.

El Rimland: El Escenario del Conflicto

Desde la geopolítica clásica, el concepto de Rimland (la franja costera que rodea al corazón de Eurasia) es vital para interpretar el presente. Controlar el Rimland —donde se ubica Medio Oriente— es el manual de operaciones de la hegemonía estadounidense desde 1945. Su valor no es solo el petróleo, sino su posición geográfica estratégica que conecta Europa, Asia y África.

En este contexto, Irán se presenta como el actor que desafía la consolidación de potencias regionales autónomas en esa zona crítica. Para Israel, un Irán nuclear es percibido como una amenaza existencial directa que alteraría el equilibrio de disuasión. Para Irán, en cambio, su programa nuclear y su red de aliados regionales (el "eje de la resistencia") representan su única garantía de supervivencia frente a la presencia militar de Estados Unidos en sus fronteras.

La Tensión entre la Tierra y el Mar

Hoy asistimos a una confrontación entre la talasocracia (poder marítimo) liderada por Estados Unidos y potencias telurocráticas (poder continental) como Rusia y, crecientemente, China. Estados Unidos busca contener a cualquier actor que intente dominar Eurasia, proyectando su fuerza naval a través de sus flotas en los puntos estratégicos del globo.

Sin embargo, las intervenciones militares simultáneas —como la ocurrida en Venezuela bajo la Operación Determinación Absoluta para asegurar reservas estratégicas— sugieren que la diplomacia ha cedido paso a la fuerza directa para detener la influencia de China sobre los proveedores de energía.

Conclusión: Un Pensamiento Nacional Necesario

Como argentinos, entender estos procesos es fundamental para desarrollar un pensamiento nacional que nos permita movernos en un mundo donde el orden antiguo se rompe. La disputa por la energía y el control de las rutas comerciales define el destino de las naciones. En este "mundo en llamas", el análisis objetivo de la geopolítica no es un ejercicio académico, sino una herramienta de supervivencia soberana.


Este artículo resume las tesis principales desarrolladas en el informe "El Orden que se Rompe" (Abril 2026).

INFORME ESPECIAL
Un orden que se rompe

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