Molinos Muscariello: Persiste el conflicto laboral y el cierre sin producción de la empresa de 102 años
Corría 1920 cuando junto con sus hijos instaló unas máquinas precarias para la molienda de trigo, dando inicio al Molino San Ignacio. Poco a poco, el molino se fue imponiendo y el crecimiento los impulsó a pensar en una nueva propuesta: fue una fábrica de fideos, que finalmente empezó a funcionar en 1928.
Pasaron la crisis del ’30, alcanzaron momentos de prosperidad en los años siguientes, pero el fallecimiento del mayor de los hijos de Domingo, en 1932, fue una tragedia muy dura de superar para la familia, y sobre todo para el padre.
Si bien el molino siguió creciendo, un nuevo golpe sería determinante: el 14 de marzo de 1934, por una chispa en un secador de fideos se inició un incendio que enseguida abrasaría todo el molino, dado que la estructura completa era de madera -como se hacía en aquella época-, no existían los elementos necesarios para estos casos y la asistencia que podían brindar los bomberos también era precaria. De esta manera, el fuego consumió todo lo que había en pie. En 1935 al fallecer Domingo a los 59 años, la segunda generación debió hacerse cargo de la empresa. De sus nueve hijos, cinco quedaron al mando.
Ya había comenzado la reconstrucción con la colaboración de varias firmas de Junín que les entregaron materiales para facilitar el trabajo. Al poco tiempo se tomó la decisión de armar una sociedad con Molinos Chacabuco y se comenzó con la reconstrucción del molino.
En el año 1963, la Sociedad Colectiva se transformó en Sociedad Anónima con el 100% del capital de los socios fundadores. En ese entonces, la estructura edilicia ya ocupaba el mismo espacio que tiene hoy.
Es a partir de ese momento cuando se le dio un gran empuje a la manufactura con la incorporación de nueva tecnología, principalmente con la adquisición de un molino neumático que tenía una capacidad de producción de 60 toneladas diarias.
En 1972 se incrementa la molienda a 120 toneladas por día y diez años después -en 1982- se elevó la producción a 180 toneladas, la producción que tiene en este siglo 21 hasta el inicio de este conflicto que derivó en las vacaciones forzadas de su personal.
Dentro del mercado harinero nacional, la incidencia de esta empresa era del 3%, algo que no es menor si se tiene en cuenta que son más de 150 los molinos que hay en el país.






























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