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El Aleph en el SUM de la UNNOBA: Cuando Borges gambeteó a la muerte y caminó entre los juninenses


Lejos de la solemnidad de los pedestales y la caduca burocracia de los homenajes formales, la XXII Feria del Libro de Junín tuvo su punto culminante en una irrupción metafísica. Encarnado por el joven actor Matías Torres Prunier, el fantasma del célebre escritor volvió a las tierras de sus mayores, se sacó fotos con los chicos, dialogó con la historia local e hizo crujir los límites entre la realidad y la ficción.

Para la literatura no hay tiempo ni distancia, y si el espacio se curva —como bien le gustaba fantasear a la física y al propio autor de Ficciones—, nada impedía que Jorge Luis Borges concretara una cuarta e inesperada visita a Junín.

A las ya históricas visitas registradas en 1966, 1970 y 1975, el marco de la 22ª Feria del Libro —organizada bajo el lema “Junín vuelve a Borges”— sumó una experiencia tan entrañable como vanguardista: el retorno del maestro desde el "más allá", caminando de manera cansina y lúcida entre la multitud de vecinos que colmó el predio.

Mística, bastón y el arte de evocar

La propuesta no apeló al recurso fácil del disfraz ni a la imitación caricaturesca. El actor juninense y estudiante de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), Matías Gabriel Torres Prunier, construyó una verdadera criatura poética. Con la cadencia pausada, la caracterización de la ceguera y la aguda ironía del personaje, Torres Prunier logró invocar la presencia mística del escritor en pleno siglo XXI.

"Haber interpretado a Borges fue un antes y un después en mi carrera y en mis procesos creativos. No se trataba de una representación puramente realista, sino de evocar una figura simbólica para la literatura universal, rescatando ese sentido del humor, la ironía y el sarcasmo tan propios de él", explicó el artista sobre el desafío escénico.

Un mito democratizado: entre selfies, la infancia y la historia

Lejos del acartonamiento de los claustros académicos, esta "cuarta visita" trajo consigo una democratización del mito. Los más chicos —quizás libres de la pesada carga de la solemnidad escolar— se acercaron sin temor a saludar al espectro literario, sacarse fotos y hacerle preguntas con la frescura de quien cruza palabra con un abuelo sabio que acaba de atravesar un portal del tiempo.

El pico de mayor intensidad dramática se vivió durante la disertación histórica del periodista y divulgador Roberto Carlos Torres, donde se desandaban los lazos de sangre entre el autor y Junín a través de la figura de su abuelo, el coronel Francisco Borges. En un guiño inolvidable para el público presente, el propio "Borges del más allá" irrumpió en el recinto, entablando un diálogo mano a mano que fundió en un solo abrazo la investigación periodística, el teatro y la memoria colectiva.


Apostar al talento propio

El éxito de la intervención actoral dejó en evidencia el valor de generar políticas culturales dinámicas que apuesten al ecosistema artístico local.

"Le agradezco a la municipalidad, a la coordinadora Agustina Barbosa y a la UNNOBA por confiar en los artistas juninenses y en nuestra capacidad de aportar vida a los eventos. La intención de esta edición fue generar verdaderas experiencias y no simplemente una exposición de libros, y ese objetivo se consiguió con creces", enfatizó Matías.

Borges solía repetir que la muerte no es otra cosa que el olvido. En las salas del SUM "Mario Meoni" de la UNNOBA, impulsado por el talento joven de la ciudad, el viejo maestro demostró que su memoria sigue más viva, traviesa y cercana que nunca.

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