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Mitos de invierno: ¿Puede nevar en Junín con la actual ola de frío polar?

Las bajas temperaturas congelantes y el alerta amarillo del Servicio Meteorológico Nacional despertaron la ilusión tras una lloviznas que cayó este martes cerca de las 19. Sin embargo, los especialistas explican por qué el termómetro real bloquea la caída de copos y qué tres factores determinantes deberían alinearse para que se repita un fenómeno histórico.

 El riguroso invierno de 2026 arrancó con toda su fuerza en el noroeste bonaerense, registrando sensaciones térmicas de hasta tres grados bajo cero y obligando al Servicio Meteorológico Nacional a dictar el alerta amarillo por frío extremo en más de veinte distritos de la región. En ese contexto de bufandas, escarchas y camperas abrigadas, hoy martes al atardecer se vivió un momento de duda generalizada: una llovizna persistente sobre el casco urbano hizo que muchos juninenses miraran al cielo preguntándose si lo que caía era, finalmente, agua-nieve o los primeros indicios de una nevada.

La respuesta científica a ese interrogante es contundente: no, las condiciones del martes estuvieron lejos de generar nieve. Aunque la combinación de frío y humedad alimenta la ilusión colectiva de recrear postales históricas, la física de la atmósfera impone límites estrictos. Para que un copo de nieve toque el asfalto sin desarmarse, se requiere una sincronía perfecta de tres factores clave: temperatura en la superficie, temperatura en las capas medias del cielo y porcentaje de humedad.

La barrera de los 8.5 grados reales

El principal factor que sepultó cualquier posibilidad de nieve durante el fenómeno del jueves fue el registro del termómetro en el suelo. A las 19:00 horas, el momento exacto en que arreciaba la llovizna y comenzaban las especulaciones de los vecinos, la temperatura real en Junín era de 8.5°C.

Para la meteorología, ese registro es una barrera térmica infranqueable. Para que los copos de nieve resistan el viaje desde la nube y no se derritan en el camino transformándose en lluvia, la temperatura en la superficie debe situarse de forma obligatoria entre los 0°C y los 2°C (como máximo absoluto, 3°C si la masa de aire es sumamente seca). Con más de ocho grados en el ambiente, cualquier cristal de hielo se diluye cientos de metros antes de aproximarse a los techos de la ciudad.

La trampa de la sensación térmica

Otra de las confusiones habituales durante las jornadas de alerta por frío polar radica en guiarse por la sensación térmica. Este martes, la persistencia del viento del sector sudoeste hacía sentir el ambiente en unos helados 6.7°C.

Sin embargo, a la física de las nubes no le afecta la sensación térmica. Ese indicador es un cálculo matemático puramente biológico que mide cómo el cuerpo humano pierde calor ante la velocidad del viento, pero no altera el estado del agua. Las gotas de lluvia o los cristales de hielo solo reaccionan a la temperatura real del aire que van atravesando en su caída.

¿Qué tendría que pasar para que nieve en Junín?

Para que los distritos del noroeste de la provincia de Buenos Aires vuelvan a ser testigos de un manto blanco, el pronóstico debería registrar de forma simultánea una configuración atmosférica muy específica:

Sincronía horaria: La inestabilidad o las nubes con capacidad de generar precipitaciones deberían coincidir exactamente con el horario de la madrugada o el amanecer, que es cuando el termómetro de la región toca las marcas más bajas (como las mínimas de 1°C bajo cero pronosticadas para esta semana).

Bloqueo de aire antártico: Se requiere el ingreso de un viento muy seco y potente del cuadrante sur/sudoeste que arrastre aire directo desde la Antártida, enfriando las distintas capas del cielo en cadena.

Frío en altura: A una altura de 1.500 metros (en la base misma de la nube), la temperatura debe rondar los 5°C bajo cero. Esto garantiza que el copo se geste con la densidad suficiente para sobrevivir al descenso.

En conclusión, lo que aconteció en la ciudad este martes a las 19 fue un clásico "chaparrón frío" de la época. Mientras las lloviznas y la inestabilidad sigan manifestándose en los horarios vespertinos, donde el sol o la misma dinámica diaria elevan el termómetro por encima de los 6°C, Junín transitará una última semana de junio sumamente gélida, gris y rigurosa, pero con los paraguas abiertos  -eventualmente- en lugar de los abrigos cubiertos de nieve.

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