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Alertan que financiarse con billeteras virtuales en forma diaria genera tasas de hasta el 200%

 



ECONOMÍA FAMILIAR Y SALUD FINANCIERAEl contador y asesor financiero juninense Ariel Díaz analizó el impacto del uso de tarjetas de crédito, préstamos personales y aplicaciones para cubrir gastos corrientes. Explicó la gran disparidad en la mora entre bancos y billeteras virtuales, dio recomendaciones para frenar la "bola de nieve" de intereses y abordó la compleja situación de las Pymes.

El endeudamiento familiar y la imposibilidad de afrontar los compromisos corrientes se han convertido en una de las mayores preocupaciones de los hogares. El contador público y asesor financiero juninense Ariel Díaz analizó en detalle por qué la utilización del crédito para solventar la compra de alimentos, el pago de servicios o consumos cotidianos termina ahogando las economías domésticas.

"Veníamos hasta junio de 19 meses consecutivos de incremento en la mora, y si bien recientemente la curva mostró un amesetamiento, lo que preocupa es la disparidad en cómo se endeuda la gente", explicó Díaz.


Billeteras virtuales vs. Bancos: El peligro de la tasa y el acceso fácil

El profesional remarcó una diferencia sustancial entre el sistema bancario tradicional y las plataformas de pago digitales: mientras que la mora en el sector bancario (tarjetas de crédito y préstamos personales formalizados) oscila entre un 4% y un 7%, en las billeteras virtuales se dispara a niveles de entre el 30% y el 33%.

"Esto sucede porque las billeteras virtuales operan bajo un marco regulatorio menos exigente. Un banco puede ofrecer un crédito con una tasa entre el 40% y 45% y un costo financiero total de 65% a 70%. En cambio, en las billeteras virtuales, como el acceso al dinero está al alcance de un clic en el celular, las tasas efectivas anuales llegan a escalar hasta un 150% o 200%", advirtió el contador en declaraciones a Canal 10 de Junín.

Esta brecha hace que familias que apelan a ese dinero rápido para llegar a fin de mes o pagar el supermercado caigan velozmente en un espiral de incumplimientos e intimaciones.


Cuantificar el problema y frenar la "bola de nieve"

Ante situaciones de sobreendeudamiento, Díaz enfatizó la necesidad de tratar las finanzas bajo el concepto de "salud financiera":

Pagar el mínimo agrava el problema: El profesional desaconsejó enfáticamente limitarse a pagar el saldo mínimo de las tarjetas de crédito, ya que los intereses punitorios y resarcitorios agrandan el pasivo rápidamente de forma exponencial.

Aceptar y cuantificar: "El primer paso es entender que hay un problema, ponerle número formal y no seguir dilatándolo. Hay que sentarse, diagnosticar de cuánto es la deuda real y ordenarse", recommended.

Negociar por vías formales: Sugirió acercarse a las entidades financieras para buscar refinanciaciones, mayores plazos o la unificación de pasivos a menores tasas, evitando a toda costa acudir a prestamistas u opciones informales de usura.

El escenario para las Pymes: Márgenes finos y "dos velocidades"

Díaz también se refirió al impacto de la coyuntura en el sector comercial y de las pequeñas y medianas empresas. Señaló que la cadena de pagos se ha visto tensionada por el estiramiento en los plazos de cobro y el uso persistente del giro en descubierto bancario.

"A diferencia de épocas con mayor inflación donde los comerciantes podían tapar errores de cálculo o de stock aumentando precios, hoy, con índices más estabilizados (como el 2,1% registrado en julio), hay que afinar mucho el lápiz en costos y precios para mantener la rentabilidad", evaluó.

Finalmente, el especialista describió que la economía actual se desplaza a "dos velocidades distintas": "Por un lado hay retracción en el consumo y en la industria manufacturera debido a la baja de la demanda y la competencia de importaciones; mientras que sectores como el agro, la energía y ciertos servicios muestran otra dinámica", concluyó.

Panorama nacional: La mora en los hogares rozó niveles récord antes de estabilizarse

A nivel nacional, el fenómeno analizado por las Pymes y las economías familiares se refleja de forma contundente en los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y los principales análisis económicos difundidos por medios como Infobae, Clarín y La Nación. Tras una seguidilla de 19 meses de incrementos consecutivos, la tasa de morosidad en los créditos bancarios a las familias tocó un pico interanual cercano al 12,8% a mediados de este año —el registro más elevado en más de dos décadas—, antes de mostrar sus primeros signos de estancamiento y desaceleración hacia mitad de año.

El impacto más fuerte se observa en los financiamientos no bancarios y las billeteras digitales (fintech), donde la irregularidad escaló a niveles superiores al 30%. Informes privados y de la consultora Equilibra destacan que casi 6 millones de personas adultas presentan algún grado de atraso en el pago de sus deudas de consumo o tarjetas, con más de un millón de deudores que registran mora simultánea tanto con entidades bancarias formales como con empresas financieras de microcréditos.

Este comportamiento confirma que el uso del crédito dejó de ser una herramienta de inversión para transformarse, en muchos sectores vulnerables y de clase media, en un mecanismo de alivio transitorio para cubrir la canasta de alimentos, el pago de servicios y los gastos fijos del mes.

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